domingo, 24 de noviembre de 2013



…Y LA RAZÓN
POÉTICA SE  HIZO      MATERIA…
              

          Leí en la revista “METRÓPOLI”, suplemento cultural del periódico EL MUNDO en su edición digital del día 14 del presente, un artículo titulado “María Zambrano, musa del arte”, me llamó la atención porque la filósofa, ensayista y discípula de Ortega y Gasset, es una de esas personalidades que tengo anotadas como “personajes a visitar” pero que siempre “dejo para luego”.

María Zambrano
          El artículo describía una propuesta que hicieron la pintora Anna Roig y  el escultor Luciano González a 17 artistas plásticos,  entre los que figuran, Alain Navarrete, Gabriel Casarrubios, Vicente Borrás, Toni Tomás y algunos miembros del colectivo abulense Taller de Arte Añil  y, consistía en que leyeran una obra literaria y materializasen posteriormente las reflexiones y conclusiones a las que hubiesen llegado. La obra literaria propuesta por los ideólogos  era “Claros del bosque” de María Zambrano. El resultado de la propuesta alumbró una exposición, denominada como el libro y está expuesta en la sala “La Rambleta” de Valencia hasta el 30 de noviembre.

            El artículo me descubrió la relación que hubo entre María Zambrano y la pintura. “La pintura es una presencia constante; existe para mí, ha existido siempre, como un lugar privilegiado donde detener la mirada", escribe. Tuvo una gran relación con pintores, a algunos de los cuales trató y conoció bien durante su exilio en París o Roma, como Picasso, Joan Miró, Luis Fernández, Ramón Gaya, Juan Soriano o Joaquín García de la Torresus, llegando incluso a recopilar una serie de artículos que abarcaban un período de producción amplísimo entre 1933 y 1989 que reunió en la obra “Algunos lugares de la pintura”. No puede considerarse un tratado sobre la pintura ni tampoco una exacta miscelánea, ni menos aún un volumen de crítica de arte, pero sí desvela un pensamiento estético filosófico, vinculado con su innovación filosófica, la razón poética, y la posibilidad de que en ellos se puede rastrear la evolución del pensamiento de María Zambrano.
          
          La propuesta hecha por Anna Roig y Luciano González lleva a formular algunas preguntas y llegar a algunas conclusiones relacionadas con el arte. ¿Está desapareciendo la figura del artista individual en favor del colectivismo artístico?. La crisis económica está transformando el mundo del arte, las instituciones privadas cada vez optan por dedicar menos recursos a la obra cultural, el estado ya no se conforma con retirar, olvidar y paralizar subvenciones (salvo para "los afectos al régimen" y colegas), sino que en aras de una urgente “necesidad nacional”,  encarece con una subida del I.V.A. las distintas actividades culturales, obligando a los artistas a tomar conciencia de la precariedad de la situación y a buscar alternativas a ello, lo que lleva a preguntarse ¿la actividad artística actual es el resultado de una evolución propia de la reflexión crítica que se hace desde el interior? o ¿es el resultado de una imposición externa obligada por las circunstancias?, ¿Una adaptación al medio actual para sobrevivir?, ¿se está gestando un nuevo rumbo fuera de los canales expositivos actuales?.

"La salida al claro", Enrique Santana.
     
          Baste con celebrar de momento, que la creatividad  y la inspiración siguen siendo una fuente de recursos y que una excelsa mujer cuyo itinerario vital empezó a forjarse en 1904 haya sido capaz en el discurrir temporal de madurar la razón poética de una obra para que un grupo de artistas mostrasen la revelación de  su presencia en una cartografía plástica de fidelidad con la realidad originaria.

 José Miguel Montero García.


lunes, 11 de noviembre de 2013

CAMILLE CLAUDEL




Camille Claudel, el orgullo de la locura

Juliette Binoche encarna a la escultora en un filme que recrea su ingreso en el manicomio de Montdevergues. Fue enterrada en una fosa común hace 70 años








Juliette Binoche en 'Camille Claudel 1915'.
 
Camille Claudel (Fère-en-Tardenois, 1864-Montdevergues, 1943), la escultora amante de Auguste Rodin que enloqueció por desamor, la alumna cuyo talento fue manipulado por su maestro, la bella abandonada y humillada, la mujer artista pateada por los poderes masculinos; en definitiva, una de las forjadoras modernas de ese arquetipo femenino orgulloso, romántico y cruel, de la hermosa perturbada. Isabelle Adjani sucumbió en 1989 al personaje y lo encarnó, junto a Gérard Depardieu, en la película de Bruno Nuytten Camille Claudel y ahora es otra monarca del cine europeo, Juliette Binoche, quien se emparenta con la leyenda de la artista en Camille Claudel 1915, escrita y dirigida por Bruno Dumont, y que se estrena en España el próximo viernes.
Hasta ahí las coincidencias entre una y otra película. La de Binoche y Dumont, minimalista y atroz, se detiene en un punto sin retorno: el primer año de encierro de la escultora en el manicomio de Montdevergues, cerca de Aviñón, de donde ya jamás saldría. “Con 16 años leí una biografía suya que me tocó tan profundamente que me pasé la juventud con una foto suya junto a mi cama”, explica en conversación telefónica Binoche. “De alguna manera siempre fue una presencia familiar para mí. La idea de interpretarla sin embargo era lejana al existir ya la película de Isabelle Adjani. Sinceramente, pensé que nunca la haría”.
Nunca hay que subestimar la tenacidad de una actriz. Binoche se salió con la suya desmarcándose totalmente del referente cinematográfico anterior e indagando en el tramo final de la vida de la escultora, que malvivió en Montdevergues casi 30 años. Allí perdió su libertad, su belleza y su arte y allí murió, hace ahora 70 años, un otoño de 1943. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común con otras locas sin cumplir su único sueño, descrito así por ella en una carta a su hermano Paul: “Estoy aburrida de esta esclavitud. Me gustaría estar en mi casa y cerrar bien la puerta. No sé si podré realizar este sueño, estar en mi casa”.

Camille Claudel
 
Esas cartas son el único guion que Binoche ha utilizado para preparar su personaje. “Yo tenía que adivinar las secuencias. Igual que Camille no sabía lo que le iba a pasar, yo tampoco. Mis únicos papeles fueron las cartas con su hermano. Camille tenía un mundo interior que yo quería hacer visible, en su cabeza no paran de ocurrir cosas y esas sensaciones, que no se dicen, era importante ponerlas en contacto con el espectador. Era una artista y, como para cualquier creador, la observación era fundamental en su rutina diaria”.
La soledad y la desesperación se hacen presentes de manera sutil en un filme casi gris y casi mudo. “No quería convertir su locura en una caricatura, ella sufría crisis, pero también era una mujer sana. Tenía rachas que iban y venían. Poder expresar con equilibrio su paranoia era muy importante para mí”.
De la mano, Binoche-Claudel se pasean por el manicomio sin apenas hablar, en un delicado trabajo realizado con actores naturales (excepto la protagonista, todas son las internas de un manicomio) cuya inquietante presencia multiplica la fuerza de lo que se oculta. “Antes de rodar pasamos dos o tres semanas conviviendo con las internas en su espacio. Algunas me llamaban directamente Camille y otras Juliette, aunque todas sabían que yo era actriz. Establecimos un juego muy bonito”.
Recluida a la fuerza, la única rebelión posible de Camille Claudel, su único poder, era negarse a sí misma y por tanto dejar de crear. Lo hizo. Y en los últimos 30 años de su vida no volvió a esculpir. “Camille no quiso volver a crear porque hacerlo hubiese sido dar la razón a los que la mantenían encerrada. Ella se resistió, fue su manera de mantener el control y de mandarles, finalmente, a la mierda”.
La actriz confiesa que no fue sencillo encarnar a una mujer ante el espejo deforme de la locura: “Al principio del rodaje fue difícil porque yo me sentía atrapada por Camille. Me despertaba por las noches aterrada, muerta de miedo. Pero al final fue todo lo contrario, me sentía enormemente feliz. Disfruté mucho toda la recta final y cuando terminamos la película viajé al lugar donde ella había nacido, el lugar al que añoraba volver y al que su familia jamás le permitió regresar. Yo sentía la necesidad de cerrar el círculo por ella. Su recuerdo me obligó a ir hasta el lugar que añoró hasta su muerte. Allí vive un descendiente de su hermano y me gustó conocerlo, hablar con los suyos y visitar la casa familiar. Fue una buena decisión”.
Binoche asegura que no teme pasarse con su trabajo, que si pierde la cabeza nunca será por eso. “Quizá con alguna relación sentimental he podido ir más allá de la razón, es lo más cerca que he estado de este tipo de desequilibrio, pero no con mi trabajo. Al revés, mi trabajo es el que me ha permitido canalizar bien mis emociones hasta llegar a ser una persona, se lo aseguro, bastante calmada y paciente. Es un regalo que me serena”.
Esa serenidad que le negaron a una artista amordazada hasta la muerte. Hay una foto terrorífica de Camille Claudel en el manicomio de Montdevergues. No queda rastro de su belleza. Es una anciana prematura con una mueca desagradable en la cara. Imposible reconocer en ella a la joven viva y furiosa que Paul Claudel describió en Mi hermana Camille: “¡No, que esa muchacha desnuda es mi hermana! Mi hermana Camille. Implorante, humillada, arrodillada, esa soberbia, esa orgullosa, así se ha representado a sí misma. ¡Implorante, humillada, arrodillada y desnuda! ¡Todo ha terminado!”.


Publicado en la sección de cultura de "El País".


ESPACIO ACOTADO

 

¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?
 
Con esta pregunta, título de un artículo publicado en 1971 y escrito por la teórica y crítica Linda Nochlin dando paso a la crítica de arte feminista. En él, reivindica el olvido que de la mujer artista se ha hecho en la historia general y del arte en particular.
Olvidadas en los libros, privadas de estímulo, de facilidades educativas y recompensas, es casi increíble que un porcentaje de mujeres sí persevero y buscó una "profesión" en las artes. Y es que a lo largo de la historia del arte han existido numerosas mujeres artistas las cuales han pasado un tanto desapercibidas o han sido descubiertas tardíamente. Sin embargo, a poco que indaguemos encontramos mujeres relacionadas con la temática artística, así, en la Edad Media pero con muchísimos reparos artísticos ya que su trabajo estaba destinado a las miniaturas en manuscritos aparecen los nombres de Guda S. XII, monja que creó un autorretrato en una letra inicial en un Homeliary (homiliario, colección de homilías, o explicaciones familiares de los Evangelios). Junto con su autorretrato, ella escribió un inscripción: "Guda, un pecador, escribió y pintó este libro". Ende, monja castellana, año 950, es autora de una serie de miniaturas que ilustran un manuscrito sobre el fin del mundo que puede admirarse en la catedral de Gerona. Firmó como Ende pintrix el Dei a (d)intrix (Ende pintora y sierva de Dios), está considerada la primera autora que firma con nombre propio su obra. Claricia o Clarica fue una joven, posiblemente una estudiante que no era monja, que dedicó parte de su vida en un monasterio alemán a ilustrar libros. En uno de ellos, aparece retratada columpiándose cogida a una gran letra Q y con su nombre escrito sobre sus hombros.


En el siglo XVI Levina Teerlinc, Irene de Spilimbergo, que estudió con Tiziano dos años. Artemisia Gentileschi excluida de la narración histórica por el hecho de ser mujer y también por ser hija de un artista, entonces, los historiadores incluyen al padre y marginan a la hija.

Autorretrato de Artemisia Gentileschi. Alegoría de la pintura
 
Y así una extensa lista de mujeres que merecen figurar en los registros porque a sus dotes artísticas hay que sumarle la dificultad del hecho de que han sido denostadas por encontrarse en un entorno hostil.
En las vanguardias, las mujeres han sido apartadas de su deseo de creación, de su pasión por el arte, borradas por sus propios compañeros (Maruja Mallo, Camille Claudel). Estas mujeres quebraron los esquemas del arte tradicional y fueron revolucionarias sin participar en acciones políticas, ligándose a los movimientos europeos de vanguardia y buscando estilos personales dentro de la expresión plástica como sucedió con “Las amazonas de la vanguardia” rusa, Alexandra Exter, Natalia Goncharova, Liubov Popova, Olga Rozanova, Varvara Stepanova y Nadezhda Udaltsova. Nombres que tal vez no resultan muy familiares pero que sin duda son esenciales para comprender lo que sucedió en el arte ruso desde el cambio de siglo hasta 1930.


Diseño de figurines. Alexandra Exter

Son muy importantes para casi todas las artistas de las vanguardias las relaciones que establecen entre sí, con otras artistas plásticas, escritoras y pensadoras, así se autorizan y reconocen mutuamente, se influyen, aunque cada una tiene estilos completamente diferentes, utilizan distintos materiales, distintos medios de expresión artística, todas ellas tienen una obra de gran complejidad y riqueza. Son mujeres que siguieron creando, creaciones artísticas que van más allá de lienzos, diseñan ropa y decoran casas, crean escenografías, ilustran libros y revistas, mujeres que siguieron imaginando, que siguieron viviendo libres, al margen de las corrientes dominantes, libres en femenino. Para ellas el arte es necesidad y deseo. Mujeres que rompen con la jerarquía en el arte en cuanto a materiales, temáticas, o tipos de arte. Mujeres que no tienen interés por el éxito, toman de la tradición artística y del arte del momento lo que les gusta, les interesa la vida, lo cotidiano, la escritura, a veces inserta en su misma obra como es el caso de Frida Kahlo o Louise Bourgeois; otras veces a través de diarios (como los de Frida Kahlo, Maruja Mallo o Delhy Tejeros); textos explicando sus obras como es el caso de los fragmentos de Remedios Varo describiendo las historias de sus pinturas, llenas de imaginación, humor y magia, o los de Delhy Tejero.
 
Cortar con el cuchillo de cocina a través de la barriga cervecera de la República de Weimar, 1919. Hannah Höch
 
Las artistas de las vanguardias son conscientes de las implicaciones de ser mujer en sus entornos, en su tiempo, y es relacionándose entre ellas como encuentran un respaldo, como dejan de sentirse solas.

domingo, 3 de noviembre de 2013

REMEDIOS VARO

Remedios Varo

Remedios Varo, artista de vanguardia vinculada al surrealismo en sus primeras etapas. Tuvo relación con una artista cuya trayectoria ya hemos tratado previamente en este blog, Leonora Carrington, lo que marcaría intensamente el concepto de estética de la creadora española. Os invitamos a visionar el siguiente vídeo para tener una visión general de su trayectoria artística y dónde, de paso, nos recalcan esa relación que mantuvo en vida con la anteriormente citada Leonora Carrington,
Tras este breve recorrido, analicemos ahora,  desde el punto de vista espacio-tiempo tema principal de nuestro blog,  una de las obras más conocidas  de Remedios Varo, Insonmio (1942-1947)


Añadir leyenda

En este cuadro vemos como la geometría cobra un papel capital en la distribución de la escena. El primer plano está resuelto por un círculo que, se puede interpretar, como una alusión a la perfección, a la totalidad, al destino, a la armonía. La atmósfera se llena de componentes femeninas, una mariposa que vuela, una libélula, y sobre todo, los tres pares de ojos de mujer que presiden la sala. Ojos como almendras, similares a los de la propia artista, lo que hace vincularla de un modo directo  con la obra. De hecho, similares ojos como almendras serían una constante en muchas de sus obras. En mi juicio, podemos llegar a contradicción en la lectura de la obra, ya que, por un lado, se podría interpretar como la vela, la luz que simbolizaría la vida, las mariposas el anhelo de libertad y los ojos cómo la manera de estudiar la escena, versus la vida. Esta obra podría ser un pasaje del diario de Varo, en un viaje hacia el inconsciente, donde los ojos inquietantes simbolizarían la represión, la vigilancia, la ausencia de libertad en contraposición del vuelo de las mariposas. Un viaje al pasado y, por qué no, al presente, un viaje al lado consciente aludiendo al inconciente.








HANNAH HÖCH


Bestiario

Mar Sueiras Prieto.

Para mí sólo cabía una salida: salvar los restos de una época creativa, mi trabajo y lo que quedaba de una biblioteca contemporánea […] Continúo trabajando con tenacidad y no puedo estar sino agradecida de tener un jardín en el que crecen muchas, muchas flores”.


"Álbum Ilustrado"

Podría decirse que nuestro mundo es nuestro propio lenguaje y que de alguna manera nos sentimos presos en sus límites -los del pensar- infranqueables. En el interesante tiempo -personal y político- y en el complicado espacio -geográfico y creador- que les fue dado vivir a las artistas de las vanguardias, el riesgo resultó ser un factor que las acompañó durante gran parte de su vida, y todos  sabemos que moverse en el filo a veces tiene su precio, el vértigo; otras su recompensa, descubrir la falsa ilusión para volverse más des-ilusionados (más lúcidos), y cabe la posibilidad de que tal vez más tristes. El logro será entonces la risa 
En la publicación del álbum ilustrado de Hannah Höch podemos apreciar las imágenes creadas por esta artista dadá acompañadas además -como si de un ejercicio de ecfrásis se tratara-  por rimas breves e ingeniosas, escritas también por ella, que recrean una especie de alegoría, de sueño en un jardín zoológico con animales híbridos rodeados de flores y plantas. Sus ilustraciones sugieren historias que nos trasladan a un mundo fantástico, donde reina la alegría y la despreocupación, a un universo personal, a un tiempo suspendido en un momento turbulento de la historia y a un espacio onírico imaginado por Hannah.
Hannah Höch (1889-1978) fue una artista alemana perteneciente al movimiento dadá que utilizó como modo de expresión el fotomontaje -usado en las imágenes de esta publicación- del que fue pionera junto a Hausmann, desarrollando una obra básicamente al servicio de una nueva concepción del cuerpo de la mujer, obra en la que crea figuras de hibridación racial y siempre provistas de un toque de humor e ironía. Aunque su obra se inicia en los años del surgimiento de los movimientos feminista ella hace una crítica de la imagen frívola que algunos medios transmiten de la nueva mujer y crea algunas obras de temática andrógina sobre el amor lésbico. En la década de los 70 tuvo un reconocimiento tardío y se le hicieron una serie de retrospectivas en varios museos, casualmente -o no tanto- coincidiendo con las segundas neovanguardias.
 Los postulados de su obra -coincidentes con un momento de enconadas pugnas políticas y enfrentamientos estéticos entre los partidarios de la Neue Sachtichkeit (nueva objetividad) y los del expresionismo, así como de los seguidores de la Bauhaus y el insurgente dadaísmo- se traducen en una hibridación estética y conceptual, en un tiempo y un espacio personal que parecen querer usar una fina ironía, tal vez como reacción a un tiempo y un espacio geográfico e histórico que se ahoga en su propio y terrible bestiario, y que se perciben como sorprendentemente conciliadores en una época que se caracterizó por su violencia e inestabilidad.

Fotomontaje. 1946


Este álbum ilustrado fue una obra que Hannah Höch creó poco después de la Segunda Guerra Mundial. La autora creó en 19 collages y textos un mundo fantástico poblado de plantas y animales exóticos. Pero los textos y el método de impresión resultaron demasiado complejos para los editores de aquel momento, así que no fue hasta 1975, en Berlín, cuando el libro se presentó por primera vez al público.
El filósofo y escritor Salomon Friedländer dijo en su momento de la artista:
 "En el fondo eres una muchacha fabulosa y maravillosa... quien no te entienda ha de ser un tipo completamente insoportable. ¿Y quién te entiende? Un niño, alguien como tú". 

Y qué duda cabe; en el arte del collage se hace imprescindible la capacidad de hallar imágenes nuevas en las ya existentes, una praxis que bebe mucho de esa fuente creativa de la entonces nueva expresión gráfica de la modernidad más vertiginosa, esa fuente de donde parece emanar la comunión de todos los elementos de la realidad cotidiana para transmutarlos en objetos artísticos. En este sentido, los montaje se Hannah Höch se caracterizan por la inserción dura y radical de los perfiles, por las líneas de corte deliberadamente forzadas que, sin embargo, las fibras consiguen atenuar e incluso en ocasiones enmascarar. 
Hannah, ante ese vértigo des-ilusionado  alcanza esa capacidad tan inteligente de lograr mantener el sentido del humor y, al menos, ser capaz de despertarnos una sonrisa. Las alegorías que se recogen en este álbum se acompañan de un corpus de breves e ingeniosas rimas que la propia Höch ideó y que sugieren historias que recuerdan a la obra de Ringelnatz o Morgenstern, pero en las que, sin embargo, ella supo dar nombre propio a su singular bestiario,


 


 



 



 



 



Una aventura gráfica, de gran carga poética, a través de la cual dejarse llevar por la alegría y despreocupación de sus híbridos personajes, mágicamente relatados a través de sus poemas complementarios. Pájaros, gamas, gamuzas y cebras, a los que subirse y volar… un verdadero ‘bestiario’ del absurdo!


httphttp://www.youtube.com/watch?



















  



















lunes, 28 de octubre de 2013

DELHY TEJERO



“Jaulas de sueños”
 


          “Sueño….” escribía. Espacio onírico de una mujer activa, emprendedora, soñadora, viajera y libre pese a que sus inicios vitales escribían todo lo contario. Una vida marcada por una religión que la destrozó, viviendo entre curas y frailes su ámbito natural eran los escolapios, los mercedarios, luego estaban las visitas al cementerio todos los domingos, para rezar ante la tumba de su madre, un ambiente muy restringido y por una vida provinciana que la marcó a fuego. “Desde pequeñita he sido vieja. Recuerdo estar triste y atormentada porque era vieja”. “Si yo no hubiera nacido en Toro” se lamentaba en sus diarios.
          Sin embargo, su vida entra en una espiral neurótica cuando abandona Toro, su ciudad natal, con permiso paterno, para instalarse en Madrid. Transforma su nombre Adela por Delhy, igual que la capital de la India que tanto la fascina. En su “huída” asimila el nuevo concepto de mujer, independiente, sofisticada, símbolo de una nueva mentalidad y un recién estrenado concepto de liberación femenina, inteligente, misteriosa, cosmopolita, una mujer que deja de estar atada al hogar. París, Fez, Casablanca, Tánger, Florencia, Nápoles, Capri, Bruselas. No se detiene. Tiene el salvo conducto en la mano con una fecha,1937, año de la victoria, sin embargo era liberal y republicana y el franquismo la silenció, la ninguneó y ocultó, por el hecho de ser mujer, artista. Una Venus bolchevique modelada por la época que queda reflejada en sus ilustraciones. Imágenes estilizadas y esbeltas, de gestos cinematográficos, actitud ensoñadora y melancólica. Un universo íntimo enjaulado en un sueño y liberado en su obra pictórica, muralista… 

Portada del nº extraordinario de Navidad "Navidad en la Ciudad" en Crónica. 1934
 
 
          Atada por sus recuerdos y los avatares de la vida que le tocó vivir, su obra desarrollada en la vanguardia española, representa su espacio físico recorrido, sus creencias y sus credos, su secreta intimidad. Se formó inicialmente con artistas zamoranos, su primo Daniel Bedote y el pintor costumbrista Jesús Marquina Gallego. En la Escuela de Artes y Oficios de Madrid el artista y crítico Blanco Coris se convirtió en su primer profesor. Julio Romero de Torres, Manuel Benedito y José Moreno Carbonero, lo fueron en la entonces llamada Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Retrata repetidamente su pueblo natal que le suscitaba sentimientos contradictorios: tristeza y orfandad de su madre o bien alegría y complacencia del privilegio de tener una infancia en el medio rural,  los aspectos más sombríos de Madrid, hecho que podría interpretarse como un rasgo de modernidad. El intimista paisaje castellano y sus gentes. 

Mercado Zamorano. 1934
 

          Ilustraciones de un mundo infantil reflejado en sus brujas “buenas”…otra vez sueños y anhelos.
Las Brujas. 1932
 

          La guerra.

Madres de la Guerra. 1937.
 


          Mostró un gran interés por las nuevas corrientes pictóricas recorriendo un largo camino estilístico discurriendo desde el realismo hasta la abstracción geométrica, apoyada sobre elementos de Art Decó e influída por Kandinski y la poética constructivista, y la abstracción matérica, cultivada en España a partir de los grupos Dau al Set de Barcelona y El Paso, de Madrid, aunque no se sujetó a ningún movimiento reflejo de su rebeldía y constante evolución, de ser consciente de un mundo cambiante y sórdido a veces. Destruyó los tiempos retratados en lienzo al variar de estilo a modo de fuego purificador…”(…) Me parece que la gran libertad de un artista está en hacer en cada momento lo que sienta y lo que quiere. Y no vale la pena hacer el esfuerzo de recordar dónde se llega, para no moverse del sitio donde se está uno cuando está convencido de que se estuvo muchas veces en sitios que se dejaron.”



          Entabló amistad con Remedios Varó y Oscar Domínguez que la introdujo en el surrealismo. Participó en la exposición surrealista que organizó André Bretón en febrero de 1938 junto a Paul Klee, Man Ray, Redon, Miró, Blake…pero abandonó el movimiento cuando enamorada del pintor italiano Bianchi, éste la introdujo en la Escuela Teosófica, iniciando un nuevo camino pictórico dentro de la figuración interesándose por la pintura mural, el retrato y el paisaje.
 
Trinos-detalle- . 1967
 
          Julia Luzán la llamó “La pintora errante”. Artículo de “El Pais”. 20 de noviembre de 2005.
          Las maletas no se enfrían nunca para mí. Parece que en mi destino tengo siempre un equipaje a punto para escapar…”  escribía en su cuaderno